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enero 9, 2011 / edwin

Contar batallas en alta mar

Se ve que un gran viaje en velero da para escribir. Entro en la tienda de la Barcelona World Race, la gran carrera oceánica por el mundo que 14 magníficos barcos comenzarán el día de Nochevieja desde el Port Vell, y lo que más llama la atención es la cantidad infinita de libros dedicados a la vela. Dan para montar una librería especializada solo en este tema. Y no hay solo libros sosos e instructivos que se llaman Navegar con mal tiempo o El correcto trimado del aparejo de lo que no tengo ni idea de que quiere decir, sino muchos otros que evocan aventuras y batallas de las que los humanos anclados con los pies y la cabeza en tierra firme solo podemos soñar.

No sé si la calidad se corresponde con la cantidad, pero editoriales especializados como Noray y Juventud ofrecen un amplio podio para cualquiera que quiera compartir sus hazañas oceánicas. Desde las Gotas de mar salada de Pepe Ribes, uno de los participantes de esta World Race junto a Àlex Pella, hasta A solas en el Atlántico e Izando mi corazón de dos mujeres navegantes, Esperanza Pérez y Carmen Nadal.

Aunque a los soñadores nos van mejor las Historias de partir: soñar, preparar y vivir un crucero sabático de un matrimonio francés y sus tres hijos; no un crucero de aquellos de 15 plantas, edificios flotantes en los que apenas te das cuenta que estás en alta mar, sino un viaje de un año «o toda la vida» en un velero por los mares del mundo. Aunque el sueño se puede convertir en pesadilla si se leen La regata del infierno y Una regata de locos. El primer libro cuenta la carrera Sídney-Hobart, que se saldó en 1998 con seis navegantes muertos; el segundo estremece con la primera vuelta al mundo para solitarios en los años sesenta. El subtítulo, terrorífico: Salieron nueve y solo uno regresó.

Fueron tiempos aquellos en que los barcos no iban equipados con los radares, ordenadores y otros medios de ahora, sino que los hombres se guiaban en el Pacífico, Índico y Atlántico por un simple sextante, el sol de día y las estrellas de noche.

Los libros se encuentran en la gran carpa que se ha instalado en la Barceloneta para acercar el evento a la población. Hay mucho visitante francés, pueblo amante de esa navegaciones extremas, aunque entre los participantes son amplia mayoría los 13 españoles. Y hay niños con sus padres que admiran de cerca los 14 barcos, de momento amarrados en un muelle y huérfanos de los héroes que les llevarán.

Los niños también tienen sus libros propios, o pueden intentar mantenerse en pie en un túnel de viento que imita la tormenta perfecta, o pueden jugar con barquitos teledirigidos, que es un ejercicio bastante aburrido.

Para eso, mejor acercarse a la barra de la carpa, donde 13 de los mejores restaurantes de tapeo de Barcelona se han juntado para ofrecer sus productos estrella, entre las que no podía faltar la bomba de la Cova Fumada, local emblemático a solo 100 metros de los barcos.

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