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enero 9, 2011 / edwin

Ni cámaras, ni cervezas

En el centro de la mesa se amontonan ya los regalos, que serán una mierda. La convocatoria de esta «mutación» del amigo invisible fue muy clara: «Se trata de que vayáis al chino de al lado de vuestra casa y compréis lo más feo o lo más cutre que veáis. Un regalo que el compañero encuentre absolutamente horrible, nada práctico y que te ponga buena cara pero por dentro te esté odiando con todas sus fuerzas».

O sea, nada de tarjeta de memoria, filtro UV o estuche para una cámara se regalan esta noche prenavideña los aficionados a la fotografía que logran reunirse en Barcelona cada jueves desde hace 154 semanas. Al evento lo llaman «birring de canonistas». ¿Un qué? Birring viene de birra, pero este jueves no hay ninguna cerveza en la mesa. Y canonistas viene de la marca Canon; es gente que se burla un poco de los nikonistas que, claro, son los que hacen fotos con una Nikon. En esta rivalidad, los unos dicen de los otros que son «del lado oscuro».

Pero es gente abierta, la veintena de hombres y mujeres que se reúnen en la poca fotogénica planta superior del bar Viena de Pelai. Hasta aceptan aficionados que vienen con otras marcas. Uno de los asistentes me retrata con una pequeña Casio, aunque Silvia Zsolt, la fotógrafa oficial, maneja por supuesto una PowerShot. Paradójicamente, no hay ninguna cámara más sobre la mesa; casi como la cerveza. «Es que estas noches no son salidas fotográficas», me explica uno de los veteranos, Alfons Pérez Coll, «pero aquí se nos ocurre alguna salida.

Hace dos semanas unos cuantos fueron a fotografiar aviones». Otras veces montan cursos o charlas, ya que siempre hay uno que sabe más de Photoshop o de modelos que otros.Nació el encuentro de casualidad, hace más de tres años ya. Un tipo había comprado muchas tapas de objetivos y las quería repartir. Los fotógrafos aficionados se juntaban tras un mensaje en un foro y decidieron que tendría gracia repetir la reunión.

Y así ya 154 semanas, con fijos como el bromista iSaki, hoy con gorra de Papa Noel, el medalla de oro Francisco Reina, campeón en apuntarse siempre el primero, y Carlos Oliveros, autor de las «preguntas frecuentes» de los novatos: «Me preocupa que el nivel técnico sea muy elevado, que la gente me señale con el dedo por disparar en automático y que me sienta como un analfabeto fotográfico, abrumado por la colosal sapiencia de tan doctos gurús de la fotografía». Pero a esos principiantes les tranquiliza: «El nivel técnico de los asistentes es el de un sótano tercero. Yo mismo ni tenía cámara réflex cuando acudí a mi primer birring, y dejando de lado que me apedrearon no tuve ningún problema».

Con algo de orgullo les enseño mi flamante S95, maravilla que es la autora de la mayoría de las fotos que acompañan estas crónicas, pero me abuchean, dicen que solo es para darles envidia. Se lo pasan bien, y eso sin beber ni una cerveza. El jueves es simplemente una buena excusa de encontrarse con amigos a los que les gusta hacer fotos.

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