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enero 17, 2011 / edwin

La tarde que más cuesta aparcar

Es el día de Reyes una de esas curiosas tardes, de las que hay muy pocas a lo largo del año, en las que el Eixample se transforma y cae víctima de una extraña dualidad, cuando los carriles de circulación quedan desiertos mientras que en los lados, en los chaflanes sobre todo, se acumulan más coches que nunca. Suele pasar por Sant Esteve, por ejemplo, y Año Nuevo, y alguna tarde de Semana Santa, pero nunca de manera tan exagerada como en Reyes.

Es el día que más cuesta aparcar, incluso saltándose todas las posibles normas. Si se llega más tarde de las dos, difícil, si no imposible. Aunque al final, con un coche en Barcelona, imposible no hay nada. En Reyes, más de la mitad de los coches en el Eixample están mal aparcados, aunque en general parece que los agentes de la Guardia Urbana no quieren regalar carbón y hacen la vista gorda, a excepción de algunas infracciones flagrantes, como aparcar sobre el paso cebra. Pero por lo demás todo está permitido durante esas pocas horas extrañas desde el mediodía hasta, más o menos, las cinco de la tarde.

Es el día de ir a ver a los abuelos, para ver si los Reyes han dejado caer algo ahí, y en el Eixample viven muchísimos de ellos; abuelos, no reyes. Es el distrito donde la media de edad es la más elevada (44 años, aunque llega a 47 en el caso de las mujeres) y donde vive una cuarta parte (23,7%) de todos los barceloneses mayores de 90 años. En total, en el Eixample habitan más de 55.000 personas mayores de 70 años, casi 19.000 de ellas viudas (la mayoría, las mujeres viven más) y viudos.

Y como muchos ya no se desplazan con tanta facilidad, son los hijos, nietos y hasta bisnietos quienes les van a ver a sus históricos pisos en el Eixample, distrito que, sin embargo, no puede absorber con tanta facilidad tanto coche de fuera. Ya es el distrito con más habitantes (casi 267.000) y mayor densidad de población (35.700 personas por kilómetro cuadrado), pero también el que alberga más vehículos (172.000) y tiene la densidad de turismos (13.670 por kilómetro cuadrado) más elevada de toda la ciudad.

Todas estas cifras, que he sacado de las estadísticas del propio ayuntamiento, datos correspondientes al año 2009, crujen y chocan en la tarde de Reyes, jornada esquizofrénica. Porque mientras letreros luminosos dicen que Pau Claris va «molt fluid», igual que Aragó y Mallorca, y Laietana. «Fluid», ese silencio sobre el asfalto se parece acentuar en ese gigantesco cementerio de coches que se dibuja en las zonas de carga, ante los contenedores de basura, en los carriles bici y en las minúsculas plazas de aparcamiento para motos.

Y en medio, los turistas, extrañados. Otro de esos días que en su país no es festivo, y ese silencio a primera hora de la tarde en una metrópolis como Barcelona les choca. Es 6 de enero, ¿qué pasa? Las tiendas cerradas, sin tráfico por la ciudad, y pocas almas perdidas en un mar de calma inusual.

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