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enero 30, 2011 / edwin

Tartas sin huevos ni nata ni gelatina

En la larga mesa de trabajo se pierde, casi al final, un pequeño papel con anotaciones a mano: 10 pasteles zanahoria, 7 goamar, 6 pasteles Ispahan, 6 cheesecake arándanos, 2 frambuesa choc., 5 vainilla fruta pasión fresa glasear, 200 verrines pistacho frambuesa, 168 bombones…» En la segunda planta de un edificio en el oscurísimo paisaje industrial de Can Polític, cerca de Bellvitge, Toni Rodríguez intenta poner esta tarde del sábado la guinda a todas estas creaciones, junto a su ayudante Gabriel de Sao Paulo. Fuera del flamante obrador le esperan decenas de personas para celebrar las creaciones pero sobre todo para festejar la inauguración que tanto anhelaba desde hace cuatro años. «Esto es un sueño», dice, y en los tiempos que corren los sueños no son fáciles de cumplir.

Porque imagínense: tienes 24 años, eres informático y vas a ver el director de un banco para pedirle un crédito para el obrador de una pastelería que se llama Lujuria Vegana. Ya, te dice el director del banco, «¿y eso qué es?» Y le explicas que además de vegetariano eres el primero en toda Europa en preparar pasteles y bombones y otras cosas muy ricas sin incluir ningún producto de origen animal en los ingredientes, o sea ni huevos ni leche ni mantequilla ni gelatina, «porque eso procede de la piel de un animal», puntualiza Toni. Y el director del banco ni se lo piensa: no hay préstamo.

Sueño truncado, pero Toni no se rindió y se topó con Rosa Avellanera, amiga de los animales igual que él, mujer que ya estaba un poco cansada de desnudarse en la Rambla y rociarse con sangre, o enfrentarse a los taurinos delante de Las Ventas, o encerrarse en una jaula en cualquier plaza pública. «Pero quería demostrar que el de los veganos no tiene que ser siempre un movimiento muy alternativo, que lo podemos incluir en la vida diaria», dice Rosa.

Los veganos van más allá que los vegetarianos, no comen nada que tiene origen animal, pero la gente que acude a la fiesta de Vegana Lujuria es increíblemente normal y corriente y los pasteles, además, son buenísimos. Van destinados, insiste su creador, a un público más amplio que solo los veganos, como gente que tiene alergia a productos como el huevo. Toni Rodríguez se introdujo en el mundo activista proanimal a través de su ya exnovia mexicana, que encima le enseñó a cocinar. Y fue en su casa, en Via Julia, donde comenzó a preparar pasteles veganos, que resultaban tener bastante éxito. La misma tarde de la inauguración, ayer, cuatro chicas de Zaragoza acudieron expresamente para comprar un pastel de chocolate.

La cocina de su casa se hizo pequeña, y ahora Toni tiene su propio obrador. Y Rosa atenderá pronto desde la tienda, en la calle de Nou de la Rambla. El joven pastelero autodidacta le echa una salsa de frambuesa a los pequeños tarros de pistacho mientras habla por teléfono. Es una tarde de locos, porque además se ha roto una tubería de agua, pero es sobre todo una tarde feliz. De ensueño.

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