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marzo 4, 2011 / edwin

Guardar dinero para la hucha

El lunes se van a un parque cercano para pasar la tarde y no se gastan ni un céntimo. El martes alquilan una película por dos euros y medio para verla en casa de uno de ellos. El miércoles organizan un picnic que cuesta 5,80 euros, aunque otros dicen que pillan un menú en el Kentucky Fried Chicken de dos euros, si es que existe tal menú. El jueves toca una fiesta de cumpleaños, y el gasto es de 3,80. El viernes es buen día para ir al CaixaForum de Montjuïc, donde las exposiciones son gratis. En total, 12,10 euros de gastos para una semana, con lo que sobran 2,90 de la paga de 15 euros que habían recibido.

A Robert Teixidó y Joan Carles Lunar no les interesan tanto esos 12,10 euros gastados, sino los 2,90 que sobran. «¿Cómo se llama eso?» preguntan los dos voluntarios del BBVA a un grupo de 22 alumnos de segundo de ESO en el colegio Sagrada Família del Eixample. «Ahorro», dicen algunos alumnos. Buena respuesta. «¿Y qué se puede hacer con ese dinero?» es la siguiente pregunta. Hay respuestas varias, pero coinciden en que es un dinero que, algún día, se podrá gastar en un capricho, o en unas chuches, o algo de ropa. Los dos empleados de banca asienten. Yo me espero otra sugerencia de ellos, pero no lo dicen, eso de que los ahorros se pueden ingresar en la cuenta de un banco, del suyo si puede ser.

No, para eso no han venido Teixidó y Lunar, aunque tal vez les llegue algún mensaje subliminal a estos posibles futuros clientes. Los dos voluntarios han acudido a la clase de la profesora Àngels Peiró dentro del ambicioso programa Valores de futuro que el BBVA organiza por segundo año en toda España para «reforzar la educación de los niños de 6 a 14 años en competencias y valores asociados al uso del dinero: prudencia, responsabilidad, ahorro, esfuerzo, solidaridad…» Este año serán instruidos unos 570.000 alumnos en toda España, casi 92.000 de ellos en 494 colegios catalanes.

Y ¿qué mejor manera para enseñar a esos chavales preguntándoles por su paga semanal y cómo se las gastan para llegar «al final de la semana?» Pero ahí salta la sorpresa. «Cuántos de vosotros tenéis una paga?» Y solo cuatro o cinco de ellos levantan el dedo. O sea, primero habrá que educar a los padres, decirles que darles una pequeña paga a sus pequeños con la que deben apañarse toda la semana es bueno para inculcarles el valor del dinero y, de paso, poder demostrarles así que no es fácil llegar a final de mes.

Para que aprendan cómo administrar el dinero, se les da a los alumnos un trabajo final, una parrilla en la que deben presupuestar sus gastos de una semana. Gastos irreales, los de algunos, porque ya les gustaría conseguir un menú de dos euros en el KFC. Pero todos, absolutamente todos, demuestran que en una hora de clase ya han aprendido algo: no se gastan todo el dinero que les han asignado. Quedan unos cuantos euros de ahorros. ¿A dónde van? «A la hucha», dicen. Aún es pronto para una cuenta bancaria.

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