Skip to content
marzo 20, 2011 / edwin

Ruina ‘okupada’ por bicicletas

Durante décadas agonizaba en la esquina de la Via Favència con la estrecha calle peatonal de Joaquim Valls, en el corazón de Nou Barris, una casa maltrecha que, por culpa del abandono total, iba deshaciéndose en un solar salvaje. Se construía la Ronda de Dalt, justo a sus pies -ya hace una eternidad-, se arreglaba el entorno, pero la ruina seguía ahí. La mayoría de los transeúntes ni recuerda qué debió de haber ahí, algún día muy lejano. Ahora, sigue siendo no más que una endeble construcción de tres paredes y unas vigas, sin techo que proteja su interior de las inclemencias del invierno. Pero hoy ya es un día agradable, con sol y calorcillo, y en la calle de Joaquim Valls, 137, la puerta -sí, la ruina tiene puerta, cerrada con candado- y a las 17.30 horas volverá a abrir, como cada martes y viernes, el taller de reparación bicicletas más peculiar de Barcelona.

Un pequeño milagro, que abra, porque ayer por la mañana se presentaba un secretario judicial con algunos mossos d’esquadra para desalojar el edificio, aunque en realidad hay muy poco que desalojar, porque no viven okupas ahí y solo hay unas cuantas herramientas en las paredes, llantas de bicis, unas estanterías y unas cajas con material de repuesto. Además, decenas de vecinos se juntaron para un almuerzo en la puerta para impedir con su presencia cualquier tipo de desalojo, ordenado por el juez después de que la constructora Constrak, que compró el terreno en el 2004 y que desde abril del 2007 tiene permiso municipal de construir ahí tres viviendas, ganara la demanda civil.

«Esperaremos lo que pasará ahora, pero de momento hemos ganado la batalla a la especulación. El taller es del barrio, y no queremos que se construyan ahí pisos que nadie del barrio podrá pagar», dice uno de los jóvenes que se preocupa del taller de autorreparación Roketes-Verdum, como lo llaman ellos, chavales anónimos del colectivo Biciosxs, orgullosos de haber construido en cinco años un lugar casi idílico, donde todo el mundo puede venir a reparar su bici con las herramientas, el material y también el conocimiento que la gente aporta o intercambia de manera desinteresada.

Antes de la okupación de la ruina ya existía el taller, pero se llevaba a cabo en plena calle, delante de la biblioteca. Se ha convertido en un punto de encuentro, gente de todas las nacionalidades llega para arreglar su propia bici, algunos traen incluso comida para compartir, para degustar sabores de otros países, y mientras tanto los mecánicos autodidactas no dejan de hablar ni un segundo. Orgullosos, muestran unas líneas que les dedicó en un reportaje el escritor Manuel Rivas, resaltando aquel espíritu obrero, social y reivindicativo que nació en Nou Barris cuando los vecinos conquistaron la fábrica de asfalto para convertirlo en su Ateneu Popular. No será casualidad que aquí se halla, cruzándose con la calle de Joaquim Valls, la calle dedicada a Pablo Iglesias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s