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marzo 24, 2011 / edwin

Más de ochenta calles con agua

En el día mundial del agua, el 22 de marzo, las nubes amenazan durante casi todo el día con descargar la lluvia sobre la ciudad, pero se queda en eso, una mera amenaza. Así que me puedo ir tranquilamente de excursión a uno de los rincones más lejanos y desconocidos de Barcelona, a Trinitat Nova, en busca del agua. Es ahí donde se halla la Casa de l’Aigua, la antigua sede de la Compañía de Aguas construida en 1917, un pequeño complejo industrial y modernista del arquitecto municipal Pere Falqués que servía de depósito del agua procedente del Rec Comtal desde Montcada y que fue reconvertida después de años de abandono y lucha vecinal en un huerto urbano y que el ayuntamiento cedió a la fundación TriniJove. Además, hay una parada de metro de la nueva línea 11 con el mismo nombre y, cerca, la plaza del Aigua, al lado de las calles de Aiguablava y Aiguafreda, pero estas últimas están ahí porque a alguien se le ocurrió bautizar calles de Trinitat Nova con nombres de poblaciones de la Costa Brava, así que camino por la de Palamós, Platja d’Aro y S’Agaró y Sa Tuna, entre otras.

No es la plaza del Aigua la única plaza o calle en Barcelona que lleva en su nombre una palabra relacionada con el agua. Para empezar por el agua misma, serpentea por Collserola la carretera de las Aigües al que se puede llegar en Can Caralleu por el camino de las Aigües. La interminable carretera, en realidad un camino de tierra, fue construida también por la compañía de aguas, en este caso para llevar el agua del depósito de Sant Pere Martir a la subcentral de Tibidabo.

El récord de nombres líquidos lo llevan las fuentes, porque en el nomenclátor hay 28 calles y, en su mayoría, plazas que empiezan por Font. Luego, 11 calles se llaman Torrent y algo más, ocho son Riera o Riereta, otras ocho un Pou, y luego hay una veintena que son (y fueron) Sèquia, Rec, Riego, Banys, Basses, Riu y Mar. Mucha agua en una Barcelona delimitada por dos ríos y el mar y atravesada por esos torrentes, rieras y canales que, en su mayoría, bajaban de Collserola.

La plaza del Aigua en Trinitat Nova, que se encuentra entre la plaza de la Tierra y la plaza del Aire, es poca cosa. El ayuntamiento la bautizó así hace cuatro años, cuando se acababan de construir unos flamantes bloques de pisos, la mayoría de protección oficial. Lo de flamantes es un decir, porque de algunos balcones cuelgan pancartas que muestran cierto descontento de los vecinos en este barrio modernísimo y de gran contraste con los bloques vetustos de Trinitat Vella.

¿Piso ecológico? ¿Dónde? se dice en una sábana. Incasol no cumple, grita otra. Y un vecino ha optado por Basta ya con tanto abuso. La pancarta más original cuelga encima de la puerta de entrada a un aparcamiento soterráneo: Párking con filtraciones. No entrar sin paraguas. O sea, justo aquí, en el entorno de la Casa de l’Aigua, tienen problemas con el agua. Menos mal que, al final, no llueve.

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