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junio 1, 2011 / edwin

Viejos como las curvas del Garraf

En 1880, Sitges quedó conectada con el Baix Llobregat con la apertura de la sinuosa carretera de las costas del Garraf, en aquella época inaugurada como un camino de tierra. Ocho años más tarde, en Barcelona se erigió el Arc de Triomf, como entrada principal a la Exposición Universal. Hoy, de Barcelona a Sitges, circulará un coche casi tan viejo, un Darracq del año 1900, con matrícula B-H 93, propiedad del barcelonés Guillem Planas. Lo fabricó el francés Alexandre Darracq, fue su primer coche con motor de combustión, de un cilindro de 785 centímetros cúbicos, una fuerza de 6,5 caballos y una velocidad máxima de 45 kilómetros por hora. Hoy, 111 años después, ese motor aún funciona, aunque habrá sufrido retoques y mejoras.
Ayer, decenas de vehículos centenarios, ninguno posterior a 1928, se exhibían como bellas señoras de cierta edad, como actrices misteriosas del cine mudo, a la sombra de ese Arc de Triomf que no les lleva muchos años de diferencia. Curiosa la atracción que ejercen sobre la gente, que no deja de hacer fotos a estos símbolos motorizados del progreso industrial, y ahora reliquias de otros tiempos.
Es ya la 53ª edición del rally internacional de coches de época Barcelona-Sitges, pero esos coches siguen cautivando, aunque cuesta cada vez más encontrar patrocinadores y los participantes se quejan de que ya no hay detalles como una copita y canapé en la explanada del Arc de Triomf. Ahora, dicen, el día del sábado se hace muy largo.
Hoy será diferente, hoy será el gran paseo anual de estas piezas de museo mimadas por sus propietarios. «Le cuida más que a su marido», bromean Maria de Rivera y Rosa Barberà sobre su prima Olga Torras, que hoy les llevará, como cada año, en su Rochet Schneider de 1919, también conocido como «el coche de las mujeres», porque serán seis las primas subidas al vehículo número 31, y todas ellas vestidas de época. «Cada año diseñamos ropa nueva, después de documentarnos sobre esos tiempos», me explican mientras limpian el coche. Unos coches más allá, Joan Mujal duerme plácidamente en su Elizalde. El día es muy largo, sí.
Darracq, Rochet Schneider, Elizalde, Clement, Brush, Wolseley, Mors, Hispano Suiza… Son muchas las marcas que ya no se fabrican, aunque las hay también que aún permanecen, un Renault de 1908, un Fiat de 1918 y un Citroën 5CV de 1922. O el Ford TT de 1924 al que irán subidos Juan, Juan José, Antonio y Antoni vestidos de bomberos, ya que es un viejo vehículo apagafuegos propiedad del ayuntamiento de Rubí. «Pero somos nosotros que lo mantenemos», resaltan. Y ese «nosotros» es la Asociació d’Amics d’Automòbils Antics de Rubí, con 170 socios. Y me explican que, según el año de fabricación, se habla de coches de época, de coches antiguos o de coches clásicos. Y ahora cambiamos ya tan rápido de coche, que con 25 años ya se le llama un clásico.

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